jueves, 18 de febrero de 2016

Creed. La leyenda de Rocky



Adonis Johnson Creed, heredero de Apollo Creed y portador único del calzón de las barras y estrellas. Durante el día cumple con el sueño americano, un ciudadano que prospera en su trabajo a jornada completa dentro de una multinacional, ascendiendo directo al éxito empresarial. Pero por las noches se transforma. Adonis entrena. Pero no como tú, que vas dos días por semana a correr en la cinta para hacerte creer a tí mismo que no eres un saco, Adonis se entrena para ser el Campeón del Mundo de Boxeo. Ahí es nada.
Capaz de desdoblar el espacio-tiempo, no tiene problema en salir del curro por la tarde, conducir hasta México (de Los Ángeles a Tijuana hay 3 horas en coche), subirse a un ring para inflarle la cara al paisano de turno y volver a la mañana siguiente, fresco y como un pincel a las 8:00 AM en su puesto de trabajo.

Visto la facilidad con la que despacha a sus adversarios, no tarda en verse en la tesitura de tener que renunciar a su futuro empresarial para dedicarse por completo al boxeo. Si yendo un rato al gym por las noches ya le bastaba para sentar cátedra a base de puñetes, ahora a tiempo completo nos lo podemos imaginar.

Adonis coge el petate y viaja hasta Philadelphia en busca del mejor amigo de su bigotudo padre, Rocky Balboa. Pero el Potro Italiano ya no está para nadie. Lo clásico, Adonis se tiene que ganar la confianza de Rocky para que éste acepte entrenarle. Rápidamente se extiende la noticia: Rocky entrenando al hijo de Apollo Creed. Reclamo publicitario más que suficiente para que el vigente campeón del Mundo de boxeo rete al novato Adonis. ¿Os suena de algo el guión?

Aquí la película ya funciona con el piloto automático. Adonis entrenando y Rocky mirando. Como esta película ya la vimos hace 40 años (bueno, yo la vi hace menos) los guionistas meten unas pocas novedades. La Adrian particular de Adonis no trabaja en una pajarería, ahora es una cantante casi sorda (eso explicaría su forma de cantar). Otro giro del guión es que a Rocky le detectan cáncer, pero de soslayo, porque en unas semanas se recupera.

Pero esto no es más que paja que nos desvía del tema principal, la pelea Adonis Creed vs Ricky Conlan. El final os lo podéis imaginar Adonis con la cara como un mazapán pero con dignidad. Fin. A hacer caja.

Lo mejor: Rocky llevando una botella de Four Roses a la tumba de su cuñado Paulie, en plan Ramones.
Lo peor: Ya apenas hay deportistas de élite que trabajen el bigote. Adonis hace un leve amago, pero queda lejos de los grandes como su padre Apollo Creed, Larry Bird o Abadía.
La leyenda de Abadía: Uno de sus mejores partidos como profesional fue un Compostela - Betis. Marcó el gol de la victoria y fue sustituido con una gran ovación. Horas después se supo que jugó durante 70 minutos con un hueso del pie fracturado. 

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